CARTONERÍA / Leoncio Serrano


Aprendió la técnica de cartonería hace 20 años con su amigo y maestro "Don Nacho".

Recuerda que cuando era niño jugó alguna vez a hacer figuritas de barro,  pero solo fue un pasatiempo. Trabajó en el campo y luego fue panadero, y después comerciante del mercado Cañitos de Celaya. Ahí conoció a Don Nacho, a quien le compraba piñatas y, luego de ganarse su confianza le pidió que le enseñara a hacerlas.

Para entonces sus hijos ya eran mayores y decidió que se iba a dedicar a hacer "monos de cartón".

Sus figuras miden más de un metro y medio de altura, son judas y personajes de mojiganga.

En el Barrio de San Miguel, donde Don Leoncio Serrano vive, la tradición es hacer mojigangas para las fiestas del Santo; aunque cada vez es menor la demanda y "A los jóvenes no les llama la atención dedicarse a esto porque no deja pa´la chela", dice.

También hace un modelo muy particular de piñata, que incluye una cara de cartón en un lado de la olla de barro y se decora con papel china y cucuruchos de cartón; como las hacía su maestro.


Su taller está muy cerca del centro de Celaya, ¡visítalo!


Busca sus datos de contacto en la Memoria del proyecto miss Lupita


"La muñeca pueril e hipercomercializada promueve la adopción del otro (de la otra), que exitosamente ejerce influencias en la cotidianidad de quien la usa, mientras que la muñeca indígena y mestiza, promueve alter egos que contribuyen a la revaloración del yo. Mientras una alinea, la otra constituye caminos de emancipación."


Augusto Rovirosa* , 2012






IMAGEN: fotografía tomada  de Revista Artes de México, Año XVI 1969 No.125  EL JUGUETE MEXICANO.  Pag.64

*Es historiador por la UNAM. Colaboró en la Memoria del proyecto miss Lupita

CARTONERÍA / Lucía y Ma. Carmen Jiménez Paloalto


Las hermanas Jiménez Paloalto vivieron su infancia muy cerca de muñecas, judas, máscaras  y calaveras de cartón del taller de su tía Agustina. 

Recuerdan que cuando terminaban la producción y se preparaban para ir a vender,  envolvían las figuras en una sábana y así se las llevaban cargando. 

Pero cuando el viaje era más largo y la producción más grande, armaban cajones de madera y cartón de aproximadamente 2 metros de largo y 1.50 de ancho que se transportaban en el ferrocarril express; así el traslado era fácil y relativamente económico, ellas viajaban en el vagón de pasajeros y llegaban a Guadalajara o a la ciudad de México, ahí el punto de venta era el mercado Abelardo (en el centro), y años después el mercado de Sonora.

Así pasaron muchos años; luego el taller de su tía cerró y nadie en la familia retomó el oficio. 

Tiempo después, y ya en edad adulta, las hermanas decidieron revivir los conocimientos y materiales tradicionales e invertir su tiempo en la producción y venta de figuras de cartón.

A Lucía le agradan más las calaveras y Ma. Carmen se divierte detallando los rostros de los judas.





¡Visita su taller!
Si hay buen clima, tendrás la oportunidad de
ver las figuras de cartón secándose al sol.


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CARTONERÍA / Juana Martínez


Información compilada el día 4 de julio de 2012 en Celaya, Guanajuato.

En el Barrio de Santa Rita, al noreste de la ciudad de Celaya, vive una mujer que ha dedicado su vida a hacer "monos" de cartón.

Dice que no le gustó la escuela y su papá le pagó a un maestro artesano para que le enseñara a trabajar la cartonería (ella tenía 10 años en ese entonces). Después pusieron un taller y contrataban a mucha gente para pintar, y ella y su papá se llevaban a vender la producción. Le gustaba mucho viajar, anduvo en Guadalajara, Guanajuato y la ciudad de México.

Cuando se casó continuó el taller con su esposo.



Desde hace muchos años, en época de Semana Santa y día de Muertos, se instala en la Calzada Independencia para vender sus figuras. Ya tiene sus clientes que, año con año esperan sus muñecas, payasitos, judas, máscaras y calacas que pinta con un trazo libre y despreocupado, imprimiendo un gesto naif muy expresivo y cautivador.

Tiene moldes que hizo ella misma inspirándose en personajes de la televisión o usando juguetes de plástico como base. Comenta que, aunque a las muñecas de cartón se les clasifica según su tamaño (como 1era., 2da., etc.) para ella la muñeca 5ta. es la que vendía a cinco centavos.











Trabaja sola, sus hijos se dedican a otra actividad.

A sus 88 años juega y ríe con sus monos de cartón y hace bromas, aún en la adversidad.
Dice que ahora hay mucha gente que se dedica a la cartonería, que es mucha  competencia. Pero no le da importancia, mejor se apura para terminar lo que va a vender en el año.




¡Visítala en su taller y conoce de cerca sus particulares figuras de cartón!

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